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Daría la impresión de que todo el cine proveniente del
estudio Ghibli fuera el realizado por Hayao Miyazaki, con sus exuberantes
fantasías al estilo por ejemplo de El viaje de Chihiro o La princesa
Mononoke. Sin embargo, podemos otras producciones por parte de otros
autores, menos conocidas, pero no por ello de menor calidad, que comparten
con las de Miyazaki varios rasgos comunes como son la familia como destinatario
principal, los buenos sentimientos y la ecología, aunque reduciendo
en la mayoría de los casos, eso sí, el componente fantástico.
Isao Takahata ha sido la otra gran figura central
del estudio Ghibli, junto con Miyazaki. Juntos trabajaron en los años
setenta para la Nippon Animation, compañía que fue la
autora de varias series clásicas japosnesas de la época
como Marco o Heidi, la cual fue creada por el propio Takahata, junto
con el mismo Miyazaki en un rol más secundario. A principios
de los 80, ambos junto con otros antiguos compañeros de la empresa
decidieron lanzarse en solitario y realizar sus propios proyectos,
alejándose de las
líneas impuestas por la Nippon. Así fue como nació Nausicäa,
a partir de una idea de Miyazaki y dirigida por éste último.
El film, con su ambientación futurista y su mensaje ecologista,
se colocaba posiblemente muy por encima de lo que por aquella época
se estaba realizando en Japón (año 1984) y resultó un éxito
enorme tanto de crítica como de taquilla.
El éxito obtenido fue lo que animó a Miyazaki y Takahata
a la realización de su gran sueño, la creación de
una compañía propia, el estudio Ghibli, la cual se convertiría
a partir de entonces en sinónimo de calidad y buen gusto y que
se centraría únicamente en la producción de largometrajes
(a diferencia de la mayoría de estudios de animación japoneses
como Gainax o Gonzo)
Los primeros proyectos vinieron a cargo de Hayao
Miyazaki con El castillo en el cielo de 1986 y Mi vecino Totoro en
1988. Fue este mismo año
cuando Isao Takahata realizó su ópera prima dentro de la
compañía: La Tumba de las Luciérnagas. En ella se
nos cuenta la historia de un par de niños huérfanos que
en el Japón de la II Guerra Mundial se ven obligados a subsistir
por sus propios medios, el hermano mayor tratando de cuidar lo mejor
posible a su hermana pequeña. Es este un film excelente, técnicamente
perfecto y de una extrema sensibilidad, sin llegar a caer en ningún
momento en la sensiblería. Se trata de una historia muy dura,
un drama profundamente triste que en más de un momento pondrá las
lágrimas al borde de caer en nuestros ojos, lo que se dice un
film absolutamente desaconsejable para depresivos. Una estupenda carta
de presentación por parte de Takahata en la que se ven ya algunas
de las que serían constantes de su filmografía: guiones
más realistas y cotidianos, frente a los de Miyazaki; a lo que
posteriormente podremos sumar otros rasgos como el ecologismo (también
constante en la obra de su amigo) y el predominio de historias de ambiente
familiar. La tumba de las luciérnagas cuenta con una excelente
edición en DVD a cargo de Jonu Media.
Mientras Miyazaki rápidamente volvía a la dirección
con Nicky, aprendiz de bruja (1989), Takahata aún se lo tuvo que
pensar algo más de tiempo y su siguiente película, Only
Yesterday no llegaría hasta 1991. En este largometraje nos cuenta
la historia de una joven que se toma unas vacaciones en el campo con
unos familiares y que comienza a recordar los tiempos en que era una
escolar. De este modo, la historia en el presente (en realidad, está ambientada
en 1982) se alterna con flashbacks en el pasado, detalles que le ayudarán
a tomar decisiones tanto sobre su vida como en lo tocante al terreno
afectivo. Only yesterday es una película bonita, agradable, de
esas historias que su cotidianeidad y su naturalidad hacen que la veas
y cuando te das cuenta ya han transcurrido las casi dos horas que dura.
Se trata de una película fresca, sencilla, altamente recomendable,
pese a que probablemente no se encuentre a la altura de La tumba de las
luciérnagas, y que aún sigue esperando una edición
en DVD en España.
La siguiente producción de Ghibli no "miyazakiana" (quien en
1992 ofreció la genial Porco Rosso) no vino de manos de Takahata,
sino de algunos de los más jóvenes colaboradores de la
compañía. Ocean Waves (1993), dirigido por Tomomichi Mochizuki,
era una producción para televisión que no llegaba a la
duración estándar de un largometraje, ya que no pasaba
de la hora de duración. Aquí se nos cuenta una historia
de instituto; como en la anterior película de Takahata, se trata
de hechos y sucesos cotidianos: dos chicos protagonistas, la chica nueva
que llega al centro, las dudas ante el futuro, problemas amorosos...
En general es una película agradable, modesta, sencilla, que se
deja ver sin problemas y que sin duda agradará a los fans del
Ghibli más naturalista. Como la anterior, Ocean Waves sigue esperando
una edición en formato digital en nuestro país.
Un año más tarde, en 1994, llegó la siguiente película
de Isao Takahata, curiosamente la más miyazakiana de todas las
que ha dirigido. Pompoko (también conocida como La Guerra de los
Mapaches) cuenta la historia de un pueblo de tanukis (una especie de
mapache asiático) que se enfrenta a un grupo de humanos que están
realizando unas construcciones cerca del bosque donde viven. Los tanukis
son unos animales que poseen la habilidad de cambiar de forma a voluntad
y utilizarán todos los medios que estén a su alcance para
evitar la destrucción del habitat donde viven. De evidente mensaje
ecologista, Pompoko probablemente sea el film más irregular de
Takahata; excesivamente largo, con una voz en off demasiado reiterativa,
altibajos en la historia... Con el guión más cercano a
las obsesiones de su amigo Miyazaki (animales protagonistas, elementos
fantásticos, ecologismo), la película ofrece una excelente
animación, excelentes momentos (la procesión por la ciudad),
buen mensaje... pero sin embargo, probablemente se trate del trabajo
menos redondo de los realizados por el co-fundador de Ghibli. Como las
anteriores tampoco ha sido distribuida en nuestro país.
Un año después, en 1995, se presentó Whisper
of the Heart, dirigida por Yoshifumi Kondo, uno de los antiguos colaboradores
de Miyazaki y Takahata en los tiempos de la Nippon Animation. Whisper
of the heart nos cuenta la historia de amistad entre dos niños,
la niña Shizuku y el niño Seiji. Éste es un chico
muy especial que toca el violín y es el nieto de un viejo anticuario,
en cuya tienda destaca la figura de un curioso gato vestido de barón.
El sueño de Seiji es ir a tocar el violín a Italia, mientras
que la chica le admira y también anhela alcanzar en la vida un
objetivo de la misma importancia... Probablemente sea Whisper of the
heart una de las producciones más conseguidas al margen de las
realizadas por Miyazaki, una deliciosa y sensible historia de amor intuido
entre dos niños, con excelentes personajes y situaciones y que
a pesar de su duración (cerca de las dos horas), en ningún
momento resulta larga, sino más bien te deja con deseos de más. Ésta
fue la única película dirigida por Yoshifumi Kondo, quien
murió prematuramente en 1998 y quien al parecer, Miyazaki pretendía
que en el futuro ocupase su puesto al frente de la compañía.
Por desgracia, este largometraje tampoco cuenta con edición en
DVD en nuestro país.
En 1999, dos años después del gran éxito de La
princesa Mononoke, llegaría la siguiente (y hasta la fecha última)
producción dirigida por Isao Takahata: My Neighbors the Yamadas.
El film, en tono de humor, nos cuenta las peripecias, aventuras y desventuras
de una familia japonesa compuesta por el padre y la madre, la abuela
(madre de ésta) y dos hijos, chico y chica. My Neighbors the Yamadas
es la adaptación de unas tiras cómicas de periódico
y en principio se aleja bastante del estilo de animación habitual
en el estudio. Takahata quería ser fiel a las tiras cómicas
y que los dibujos semejasen a acuarelas, para lo cual se recurrió a
la tecnología digital, tratándose de este modo de la primera
producción Ghibli realizada mediante esta técnica. El guión
tampoco presenta una historia continua de principio a fin, sino que son
más bien sketches, pequeñas anécdotas contadas una
detrás de otra y con su propia conclusión cada una de ellas,
aunque generalmente organizadas por temas comunes. Podría parecer
que My Neighbors the Yamadas se aleja de las temáticas propias
de Takahata o de la propia compañía, sin embargo, si nos
fijamos, esto no es tanto así, ya que lo trata en realidad es
de contarnos historias naturales y cotidianas, sólo que en esta
ocasión pasadas por un barniz de comedia. El film resultante es
simpático y curioso, fresco, original y en ocasiones sorprendente,
resultando toda una curiosidad para lo que estamos acostumbrados a encontrarnos
en la animación japonesa. Como casi todas las películas
de este artículo My Neighbors the Yamadas permanece inédito
en nuestro país y parece difícil que en breve vaya a dejar
de estarlo dada su condición de rareza dentro de la producción
de la compañía.
En 2002, un año después del éxito y los premios
de El viaje de Chihiro, llegó The cat returns que se puede considerar
una especie de continuación o spin-off de Whisper of the heart,
ya que retoma algunos de los personajes de ésta. Aquí nos
encontramos con una chica bastante insegura, Haru, quien un día
salva a un gato, que resulta ser el príncipe del Reino de los
Gatos y quien la deja atrapada en este mundo. El barón (la figura
gatuna de Whisper of the heart) tendrá que rescatarla y devolverla
al lugar al que pertenece. Dirigida por el desconocido Hiroyuki Morita
(quien no se le conocen más largos hasta la fecha) se puede decir
que se trata del film más flojo del estudio Ghibli. Con una animación
bastante por debajo de los estándares de calidad de la compañía,
el guión es excesivamente simple, básico, previsible y
muy por debajo de las desbordantes fantasías de Hayao Miyazaki.
Sin frescura ni gracia, se trata sin duda de un paso atrás para
la compañía, después del reconocimiento internacional
de El viaje de Chihiro. Curiosamente The cat returns ha sido editada
recientemente en DVD en nuestro país por Cameo, con el título
de Haru en el País de los Gatos (lástima que esta producción
sí que haya aparecido en DVD mientras que otras de mucha mayor
calidad permanecen en el limbo de las películas).
Y con esto concluye el rápido repaso al Ghibli menos conocido,
al que no cuenta con Hayao Miyazaki detrás de las cámaras.
Lamentablemente parece difícil que este desconocimiento vaya a
desaparecer. Aparentemente, los derechos de estas películas se
encuentran en manos de Buenavista, la distribuidora de Disney, quien
rompió hace poco su trato con Ghibli, con lo que todo parece indicar
que la aparición en España de estos títulos (y en
muchos otros países occidentales) se hará esperar aún
más. Por de pronto, mirando hacia el futuro y hacia los siguientes
proyectos de la compañía, para el año próximo
está previsto el estreno de Gedo Senki (Gedo War History), dirigida
por Goro Miyazaki, hijo del maestro. El guión está basado
en la novela de Ursula K. Leguin, Un Mago de Terramar, con lo que el
material literario de partida es lo suficientemente bueno como para ofrecer
una gran película. Esperemos que el hijo haya heredado de su padre
todo su talento y su extraordinario sentido de la fantasía y que
con ellos sume su nombre a la lista de grandes creadores del Estudio
Ghibli.
Felipe Múgica
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